Verano a fuego lento

Tengo una trozo de tarta esperándome como recompensa en septiembre, pero tener que trabajar todo el verano me agobia tanto que me siento como una reclusa que no conseguirá nunca que le reduzcan la pena. Mi cerebro se vuelve lento con el calor, espero que no sea por eso que se me ocurre abrir un blog para contaros mi aventura de llegar a comerme el trozo de tarta, que espero que para entonces no esté podrida y llena de hormigas.

Los gurús de la autoayuda dicen que en la vida puedes hacer lo que quieras. A mí me pasó al revés, la vida me pegó una patada de esas que en las listas de cosas que deprimen a la gente están en las primeras posiciones. En lugar de levantarme e intentar recuperar lo que había perdido, me levanté pero se me ocurrió buscar una cosa distinta. ¡Yo! La persona perfectamente previsible haciendo algo inesperado. Y cuando crees que lo más difícil va a ser conseguir cumplir con tu objetivo, resulta que lo más difícil es asumir que algunos de tus amigos no aprueban lo que estás haciendo, que tu familia no te apoya y que estás sola en tu aventura. Y cuanto más sola, más convencida.

Foto de Drown | Flicker

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